En la industria aseguradora existen muchos actores con características específicas que, probablemente, hayamos escuchado de ellos pero no tengamos del todo claro cuáles son sus funciones dentro del ecosistema. En esta ocasión hablaremos del reaseguro, que en pocas palabras se refiere al “seguro del seguro”.

 

El reaseguro se refiere a la “operación por medio de la cual una institución de seguro toma a su cargo, parcial o totalmente un riesgo cubierto por otra o, el remanente de daños que exceda de la suma asegurada por el asegurador directo”. El propósito de esta acción es poder compartir el riesgo del asegurador directo para que las pérdidas sean menores en cada uno de los entes. 

 

Este tipo de operaciones surge a partir de la necesidad que las aseguradoras tienen la responsabilidad de cubrir riesgos que muchas veces superan el valor de su cartera empresarial. Es por ello que las reaseguradoras entran “en el juego” para compartir y segmentar los riesgos del mercado y mantener la estabilidad económica de las aseguradoras directas.

 

Características del reaseguro

 

Los reaseguros tienen diferentes aspectos sobresalientes en términos económicos, técnicos y legales.

 

  • Cuentan con la capacidad económica de desplazar la incidencia financiera de los siniestros para dejar a las aseguradoras solamente el peso que pueden soportar por su cuenta. 
  • Permite a las aseguradoras aceptar suscripciones con riesgos de importancia y poder aumentar sus posibilidades industriales.
  • El reaseguro no interfiere en la relación aseguradora-asegurado aún cuando el cliente tenga conocimiento de esta entidad. 
  • El reaseguro se considera como un seguro contra pérdidas patrimoniales del asegurador, por lo que se traduce en coberturas contra riesgos financieros.

 

Tipos de reaseguro

 

Si bien es cierto que resulta un poco complicado especificar qué cosas en particular pueden cubrir estos contratos, existe una clasificación en función del reparto de primas y responsabilidad que mantiene la aseguradora y reaseguradora. De acuerdo a una investigación de Antonio Minzoni para la UNAM, encontramos tres métodos de cobertura: 

 

  • Reaseguro proporcional: Existe una proporcionalidad directa entre primas y riesgos cedidos para ambas partes.
  • Reaseguro no proporcional: También conocido como “reaseguro de siniestro”, la reaseguradora absorbe un límite económico del riesgo y el resto corre por cuenta de la aseguradora directa. 
  • Reaseguro financiero: Se refiere a un convenio por las pérdidas que podrían afectar la realización de utilidades potenciales futuras del asegurador.

 

También podemos encontrar otras categorías con base en el convenio de ambas empresas:

 

  • Reaseguro simple o facultativo: Cada riesgo se cubre con un contrato aislado.
  • Reaseguro general: La aseguradora le otorga parte de la empresa a la reaseguradora y a cambio, ésta absorbe todos los riesgos del reasegurado.
  • Reaseguro facultativo-obligatorio: La reaseguradora debe aceptar todos los riesgos de la aseguradora pero esta segunda puede o no ofrecerlos todos.
  • Reaseguro de pool: El riesgo se comparte entre varias reaseguradoras. 

 

Tipos de reaseguradoras

 

Generalmente este tipo de empresas tienen un impacto a nivel internacional y podemos clasificarlas en tres grupos de acuerdo a sus objetivos:

 

  • Reasegurador profesional: Es la institución que se establece como reaseguro desde sus inicios y se dedica a desempeñar estas funciones en el mercado global.
  • Reasegurador-asegurador: Se refiere a la empresa que nace como aseguradora y posteriormente desea introducirse en las actividades del reaseguro ya sea en su misma zona geográfica o fuera de ésta. Un referente para esta categoría lo encontramos con la alemana Allianz.
  • Reasegurador Pool: Es un conjunto de empresas aseguradoras que forman un reaseguro. Cada una de estas organizaciones se vuelve accionista (ya sea en partes iguales o no) y así los riesgos que tengan son cubiertos por la misma sociedad.